Retroimpresiones: Final Fantasy III

por PsicoPenguin el 21 noviembre, 2019
Videojuegos
Detalles
Género

RPG

Duración

Alrededor de 30 horas (historia principal).

Creador/es

Square Enix
Squaresoft
Matrix Software

Argumento

Final Fantasy III se centra en cuatro huérfanos que viven en el remoto pueblo de Ur, siendo elegidos para encontrar los cristales de poder y reestablecer el equilibrio entre la Luz y la Oscuridad.

Pues por fin he jugado y terminado el único Final Fantasy de la saga numerada principal offline que me faltaba por jugar, y aquí os traigo mis impresiones. Hablo de Final Fantasy III, que es el único que no ha recibido re-ediciones del juego original (aunque sea miínimamente adaptados, comos Final Fantasy I y II para GBA), aunque sí remakes 3D – aunque con tantos cambios, según he leído, que parece un juego bastante diferente. Por tanto, he jugado en un emulador de NES, con un parche de traducción al inglés, ya que el original nunca salió de Japón.

Final Fantasy III

El juego parte de una premisa argumental muy simple: 4 huérfanos, adoptados por una misma familia, caen en una cueva debido a un terremoto y allí son escogidos por un cristal mágico como los “4 guerreros de la luz” para reestablecer el equilibrio de Luz y Oscuridad. A partir de ahí deberán recorrer el mundo para encontrar los 4 cristales y obtener el poder para volver a traer el equilibrio.

El punto de inicio de Final Fantasy III es muy simple, pero sirve de excusa para presentar un gran mundo cambiante, y el origen en la saga de uno de mis tipos de sistema favoritos: los jobs que puedes cambiar. Cada uno de los 4 cristales nos desbloqueara varios jobs o clases nuevos, tales como guerrero, monje, ladrón, mago blanco o negro, dragoon, invocador… casi todos viejos conocidos de la saga, más algunos que no recibieron mucho mas recorrido. Así, cada clase tiene unos parámetros diferentes (que no se transmiten entre clases) y un ritmo de crecimiento de HP (que sí se transmite entre clase); también algunas clases tienen algunos comandos únicos, acceso a unos hechizos u otros o ninguno en absoluto… siendo importante crear un grupo equilibrado y adaptado a cada nueva situación que nos encontremos.

El gran punto interesante y la novedad de este juego es que podemos cambiar la clase de nuestros personajes en cualquier momento desde el menú (siempre que tengamos puntos de capacidad, cosa que difícilmente van a faltar). Así pues, si llegamos a un jefe que tiene una alta resistencia física, quizá queramos cambiar a nuestro guerrero a mago, y enseñarle alguna magia ofensiva para que pueda ser útil en ese combate.

Y también habrá momentos donde el juego nos obligue a usar una determinada clase, sí o sí, justo después de habérnosla dado. Por ejemplo, en cierta zona tenemos una mansión que explorar, donde no podemos recorrer casi nada y hay muchas puertas cerradas. ¿Solución? Utilizar un ladrón, que tiene la habilidad de abrir las puertas cerradas (o comprar llaves mágicas, que yo ni he encontrado). O cierto jefe, que si todo tu equipo no son Dragoons te va a destrozar salvajemente.

Final Fantasy III

Final Fantasy III también añade otras mecánicas, interesantes pero que dificultan demasiado algunas secciones, como mazmorras donde vas a tener que entrar en estado mini y recorrerlas enteras en estado mini (así que más vale que tengas bien preparados varios magos) o usar rana para acceder a otras secciones.

En cuanto al propio desarrollo del juego, éste sigue la mecánica básica y clásica mapamundi-mazmorra-jefe, repite, con algún pueblo intercalado. Podremos recorrer el mapa entero desde bastante pronto, pero el desarrollo y las zonas a visitar serán siempre lineales, pues hasta que no consigamos cierto objeto/evento/personaje acompañante no podremos abrir el camino a la zona que toque a continuación. Es un desarrollo clásico y sin sorpresas, pero que funciona razonablemente bien.

En cuanto a dificultad, es un juego asequible en su mayor parte, donde nada se complicará tanto que subir 2 o 3 niveles no nos vaya a permitir superar con comodidad; especialmente en lo relacionado con los jefes, en su mayoría mucho más fáciles que la mazmorra en sí.

Sin embargo, el juego tiene algunos picos de dificultad desquiciantes, donde vamos a depender mucho de un grupo especialmente preparado para ese combate o sección en cuestión, y del RNG. Sí, Garuda, te miro a ti.

Todo esto cambia cuando llegamos a la ultima mazmorra, que es una de las cosas mas rastreras que nos ha dado la saga: una mazmorra larguísima, con los 6 jefes mas duros del juegos, sin un solo punto de recuperación (excepto al matar al primer jefe) y SIN UN SOLO PUNTO DE GUARDADO. Además, el aumento de dificultad, tanto en los jefes como en la mazmorra, es mucho mayor que toda la progresión hasta el momento, obligando a subir una buena decena de niveles, como mínimo (probablemente unos cuantos más para ir con algo de seguridad), antes de poder afrontarla con un mínimo de garantías. Si entramos en la zona con el nivel que tenemos al poder acceder a ella, fácilmente veremos cómo, en un combate normal, nos pillan por la espalda (cosa que pasa muy a menudo, demasiado) y nos envían a la pantalla de «Game Over» antes de que tengamos siquiera tiempo de tener nuestro turno.

Pero es que, aún cuando podamos recorrer la mazmorra entera (en sus 3 partes) con facilidad, algunos de los jefes nos siguen pudiendo humillar brutalmente, sin contemplaciones, y para vencer necesitaremos o bien ir aún más sobrelevelados o rezar a los dioses del RNG para que no nos suelten 3 metos en cadena aniquilando totalmente a nuestro grupo. ¿He comentado ya que la mazmorra es muy larga? Si morimos ante el jefe final (cosa nada difícil, por cierto), nos tocara repetir TODO, lo que supone, fácilmente, un par de horas.

Y lo peor es que, una vez superado, no nos quedará esa satisfacción de saber que hemos encontrado la estrategia perfecta para ganar y hacer frente a todo lo que el juego nos ha lanzado encima, sino que simplemente sentimos que o bien hemos sobrevivido de casualidad porque el RNG nos ha sido favorable, o bien hemos ganado después de haber subido 25 niveles extra (literalmente) para poder sobrevivir a malas rondas de RNG en cada jefe.

Eso sí, dejando de lado la ultima mazmorra, todo el resto de Final Fantasy III esta bastante mejor equilibrado, y resulta divertido y satisfactorio.

Para quien se quiera adentrar en este juego, también ha de tener en cuenta que tendrá que lidiar con muchas limitaciones de la época: una gestión de inventario que, a día de hoy, es totalmente nefasta (especialmente el equipo); comprar equipo a ciegas, sin saber si es mejor o peor que lo que tenemos equipado, o que características adicionales tiene; no saber para que sirve un objeto o magia hasta haberlo utilizado…

Como conclusión: Final Fantasy III es hijo de su tiempo, del que tienes que perdonar algunas mecánicas arcaicas para disfrutarlo, pero que por lo demás se deja jugar bien, hasta que llegas a la ultima mazmorra.

En serio, qué tramo final mas mierdero…


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