Reseña: Pokémon Colosseum y Pokémon XD

por Game_Over el 17 octubre, 2019
Videojuegos
Detalles
Género

Aventura
RPG

Creador/es

Game Freak
Genius Sonority
Nintendo

Pokémon Colosseum y Pokémon XD son dos juegos de rol por turnos desarrollados por Genius Sonority para Nintendo Gamecube. Fueron lanzados en España en los años 2004 y 2005, respectivamente. Dos juegos que se alejaban de la fórmula tradicional de la saga.

Pokémon Colosseum

En la actualidad tenemos unas siglas que sirven para definir a la perfección ambos juegos, unas siglas que no teníamos por aquel entonces. DLC. DLC antes de que existiera el DLC. Game Boy Advance no era compatible con las dos generaciones anteriores de Pokémon (Azul, Rojo, Amarillo, Oro, Plata y Cristal), motivo por el cual Rubí y Zafiro sufrió un importante bajón en ventas (Sin ser un desastre bajo ningún concepto). Así pues, los 251 primeros Pokémon se encontraban presos en los cartuchos de Game Boy y Game Boy Color. ¿Solución? Para empezar, se lanzaron dos juegos más para Game Boy Advance, Rojo Fuego y Verde Hoja, remakes de la primera generación que contenían gran parte de esos 251 seres, pero aún faltaban unos pocos. De ahí la existencia de Colosseum y XD.

Ambos juegos transcurren en la región de Orre, donde no hay gimnasios ni liga Pokémon. Tampoco una Pokédex al uso o rutas. En Colosseum, ni siquiera hay Pokémon salvajes. Entonces, ¿qué podemos encontrar?

La trama de ambos juegos gira entorno a unos Pokémon especiales, los “Pokémon oscuros”, que han sido corrompidos para ser máquinas de matar, capaces de atacar incluso a los humanos. Nuestra misión principal, por no decir la única, será la de hallar y rescatar a estas criaturas de sus dueños.

Una vez capturados, estos Pokémon deben purificarse, para lo cual disponemos de múltiples métodos. Caminando, en combate o dándoles perfumes en el caso de Colosseum. En el caso de XD, disponemos de todas las opciones anteriores además de una máquina purificadora. Este proceso lleva una eternidad y, lo que es peor, los Pokémon oscuros no suben de nivel hasta que son purificados (Aunque sí acumulan la experiencia de todo lo que derroten en el proceso, por lo que es más que probable que suban un par de niveles al terminar).

Disponemos de 43 y 83 criaturas respectivamente. La selección de Colosseum es escasa, lo que nos obliga a escoger nuestro equipo con sumo cuidado.

No así en XD, no solo porque estaremos rotando a menudo (o usando los seis primeros que encontremos) sino porque además la dificultad se ve reducida a su mínima expresión, sobre todo en comparación con su predecesor.

Pokémon XD

Salvo por los tutoriales, encuentros especiales o que solo nos quede un Pokémon, todos los combates de ambos juegos son dobles. Aquí reside la mayor virtud de Colosseum, pues cuenta con una dificultad exigente para los estándares de la saga en lo que a la historia principal se refiere. Nuestros contrincantes usarán estrategias que compaginen los poderes y habilidades de los Pokémon que tengan en el campo de batalla. Por poner solo un ejemplo, uno de los jefes abusará de combinar los movimientos “Danza lluvia” y “Trueno”. Hasta cambiarán el orden en el que envían a sus Pokémon dependiendo del orden en el que tengamos los nuestros.

La batalla contra el entrenador más insignificante puede suponer un reto si nos descuidamos. Destaco en especial la batalla final, en la que tanto yo como mi contrincante perdimos un Pokémon tras otro hasta que el encuentro se vio reducido a un uno contra uno de lo más ajustado.

XD no es solo mucho más fácil, si no que se trata de un auténtico paseo por el parque. En numerosas ocasiones mi rival contaba con ventaja sobre mí, pero no aprovechó la ocasión. Pudiendo ganar, decidió, simplemente y llanamente, no hacerlo.

Ambos juegos cuentan con un modo batalla en el que podemos alquilar Pokémon y enfrentarnos a otros entrenadores. El número de Pokémon es muy pequeño y se nos asigna de forma aleatoria. Además, en el caso de Colosseum, necesitamos de una Game Boy Advance para darle uso al multijugador.

Hay que decir, eso sí, que existen dos versiones de este modo. Una a la que se accede desde el menú principal y otra a la que podemos acceder en cualquier momento de la aventura principal. Independientemente de cuál escojamos, se nos permite usar los Pokémon que hayamos capturado. La única diferencia relevante son algunos premios (Pokémon u objetos) que podemos obtener. Es, en esencia, el mismo modo. Algo de lo más redundante.

No hay motivo alguno para jugar al modo batalla pudiendo jugar a los Stadium o a Battle Revolution.

Ambos juegos se ven bien (Pese a reciclar todos los modelados posibles de los Stadium), cuentan con una buena banda sonora y animaciones espectaculares.

Por desgracia, los dos son extremadamente repetitivos pese a las escasas diez horas que duran por separado. Colosseum puede merecer una oportunidad de aquellos que quieran un reto gracias a su dificultad, que obliga al jugar a idear una estrategia algo más compleja de lo habitual. Pokémon XD, pese a gozar de animaciones y diálogos avanzando casi al doble de velocidad que su predecesor, así como un par de minijuegos opcionales y algún puzzle suelto (Básicamente, empujar cajas), resulta una experiencia más simple y genérica, sin nada realmente destacable.


Y hasta aquí esta reseña de dos juegos clásicos como son Pokémon Colosseum y Pokémon XD. ¿Te gustaría que escribiésemos sobre otros juegos de la saga Pokémon antes de la salida del próximo Escudo y Espada? Déjanos tus sugerencias en los comentarios más abajo.

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