Análisis: Ori and the Blind Forest – Definitive Edition

por Josh_Cell el 25 septiembre, 2019
Videojuegos
Recomendado
Detalles
Item analizado

Ori and the Blind Forest - Definitive Edition

Autor
25 septiembre, 2019
Género

Plataformas
Aventura
Metroidvania

Duración

Alrededor de las 10h

Creador/es

Moon Studios

Argumento

La voz del Árbol de Espíritu comienza la historia narrando desde el momento en el que Ori cae del árbol al bosque de Nibel durante una tormenta. Ori es encontrado y adoptado por una criatura llamada Naru, quien cría a Ori como su propio hijo.3​Tiempo después, un cataclismo cae sobre el bosque y los suministros de alimentos se secaron. Naru muere. Debilitado por el cataclismo y huérfano, Ori sale a explorar el bosque solo.

PremiosRecomendado

Hijo de la Luz

Moon Studios es un una desarrolladora bastante peculiar, empezando por el hecho de que ni siquiera tienen un «estudio» propiamente dicho, pues los miembros del equipo son de distintos países del mundo trabajando a distancia, y a pesar de ello y 4 años de desarrollo, su debut ha sido una de las sorpresas más agradables de los últimos años sobre todo en lo que se refiere a la escena indie, a pesar de que la desarrolladora contó con el apoyo de Microsoft al año de empezar el proyecto. Después de presentarse en el E3 de 2014, se destacó lo preciosista de sus visuales y que seguramente tocaría la vena sentimental de más de uno, pero tras su lanzamiento se reveló como un sorprendente título no solo en lo audiovisual, sino también en su estilo, sus mecánicas, y su dificultad. Toca devolver la luz a Nibel, gracias a este Ori and the Blind Forest – Definitive Edition.

Ori and the Blind Forest - Definitive Edition 1

Oscuridad vs Luz

La trama de Ori inicia con este cayendo del Árbol del Espíritu en una tormenta, y siendo adoptado por Naru, quien lo cría y cuida como un hijo propio. Con el paso del tiempo, el Árbol hace una llamada para que Ori vuelva a él, pero este no acude. Al poco tiempo, todo el bosque cambia, los recursos escasean, la vegetación muere y la oscuridad se cierne, dejando a Ori apenas sin fuerzas, pero con un último aliento del Árbol del Espíritu, se volverá a poner en pie para emprender una aventura que le llevará a buscar la manera de devolver la vida al bosque. Esto hará que se cruce con personajes como Sein, conocida como “la luz y ojos” del Árbol del Espíritu, Gumo, una extraña criatura que deambula por el bosque, o Kuro, un enorme buho de oscuro plumaje, causante de la situación del bosque, y que perseguirá a Ori a lo largo del juego.

Ori and the Blind Forest - Definitive Edition 2

Se dice que las referencias para el arco argumental de Ori se encuentra en cintas como El Rey León o El Gigante de Hierro, y ciertamente el juego tiene cierta resonancia con esta clase de historias y la capacidad que tiene de hacernos empatizar con los personajes en los momentos más narrativos, pero también agradezco sobre todo que a pesar de que podía haber sido un título que tirase más descaradamente de tópicos, sobre todo con ese contexto de luz y oscuridad decadente, se tome la molestia de saber crear tridimensionalidad a ese mundo, personajes e incluso su villana principal. De hecho, entre los personajes del juego, que no son muchos, Ori es quizás el que por contexto resulta menos interesante, mientras que Sein es una especia de asistenta a lo Navi pero mucho menos… insistente.

Ori and the Blind Forest - Definitive Edition 3

Habrá momentos en los que tendremos que correr MUCHO por nuestra vida.

 

El juego además tiene poderosos momentos de carga dramática. Desde los primeros compases se deja entrever que va a ser un viaje con una fuerte carga emocional, y su trasfondo trágico pero con un resquicio de esperanza se ve amplificada en gran parte por su banda sonora, la cual es simplemente exquisita en sus arreglos orquestales, sus complejas atmósferas o las resonantes voces que añaden alma a melodías que fluyen con un leitmotiv como pilar central a un apartado sublime. El estilo narrativo, aun con todo, es bastante minimalista, con la voz del Árbol del Espíritu irrumpiendo ocasionalmente, y Sein como guía de Ori, el juego prescinde de más diálogos o desarrollos. Ciertamente considero que algo más de carga narrativa no habría sido para nada mala para expandir el peculiar universo del juego, pero quizás esa sea una tarea que deberá asumir sus secuela ya anunciada.

 

 

Un laberinto para manos hábiles

Debajo de toda esa corteza visual de absorbente colorido, lo entrañable de su protagonista en su diseño o la melodiosa música que acompaña todo el trayecto, encontramos un título bastante más complejo y difícil de lo que aparenta. Los que llegasen hasta él sin informarse demasiado y sin saber demasiados detalles sobre su jugabilidad, se toparán con una aventura de estilo “metroidvania”, con un mapeado repleto de ramificaciones, sectores interconectados, y muchos objetos de importancia ocultos; pero además encontrarán en Ori un reto sobre todo en lo que se refiere a sus secciones plataformeras y el empleo de las habilidades que iremos encontrando a lo largo del camino. Este último punto es bastante interesante y presenta mecánicas que incorporan nuevas formas de desafíos a lo largo del juego, que nos permitirán acceder a lugares inexplorados o resolver algunos rompecabezas que nos detendrán momentáneamente el avance y nos obligarán a pensar en los siguientes pasos a dar.

Ori and the Blind Forest - Definitive Edition 4

Otra particularidad de Ori and the Blind Forest es su habilidad de vínculo del alma, que nos permitirá crear puntos de control y guardado, por lo que salvo unos pocos puntos muy concretos que el juego se ocupará de establecer como “checkpoints”, seremos nosotros los que decidamos donde crear estos puntos donde reiniciaremos al morir, y eso es algo que va a ocurrir muchas veces en este juego. A medida que avancemos los desafíos se recrudecerán y el añadido de nuevas habilidades supondrá también ingeniárnoslas para combinarlas correctamente y con el timing adecuado. Al igual que la saga de Samus Aran, encontraremos las más esenciales a medida que avancemos en el juego, y también adquiriremos algunas más de naturaleza más secundaria y escalonada adquiriendo experiencia al derrotar enemigos o encontrar puntos de experiencia y habilidades en los distintos recovecos del mapa. Estas pueden ser de distintas naturalezas, desde habilidades que ayudan a la salud de Ori, hasta mejoras en el ataque de este.

El juego también cuenta con mecánicas de lucha, donde podremos “disparar” rayos de luz y emplear algunas de las habilidades para sacudir a los enemigos que iremos encontrando a lo largo de nuestro camino, pero al contrario que las mecánicas destinada a las secciones más plataformeras, el combate no se siente tan inspirado, y se nota que los desarrolladores lo han dejado en un segundo plano al no haber prácticamente jefes finales y por la escasez de variedad en los ataques de Ori. Incluso la selección de enemigos se siente un tanto limitada y sin tanta sensación de progresión que las secciones de habilidad, que al contrario que el combate, evoluciona y se renueva a lo largo del juego. Esto me abre algunas cuestiones en torno a las intenciones de los desarrolladores, pues si no querían hacer demasiado hincapié en los combates o la acción, podrían haber diseñado un juego más exclusivo en las plataformas y dejar a Ori más vulnerable ante posibles enemigos y obligarnos a buscar alternativas a la lucha para evadirlos, e incluso usarlos a nuestro favor al avanzar, como ocurre con el juego actual donde con una de las habilidades que adquirimos podemos usar ataques enemigos para propulsarnos y hacer contraataques al mismo tiempo.

Sin embargo, la sensación es de que el combate está o a medio cocer, o simplemente que lo han metido un poco forzadamente para justificar la presencia de monstruos y enemigos, quizás pensando en darle más variedad al juego sin confiar del todo en su vertiente de aventuras y plataformas con puzles, pero al hacerlo se siente que no apostaban por ello, y deja el conjunto desbalanceado, con una clara predominancia en la vertiente plataformera, hasta el punto en que lo más parecido a Final Bosses del juego se materializan en forma de secciones de plataformas que tendremos que recorrer haciendo uso perfecto de nuestras habilidades mientras somos perseguidos, usualmente con un notable uso de la verticalidad, y sin una sola concesión a los errores, lo que me lleva a otro punto que quizás se vaya a sentir un tanto molesto para algunos jugadores, como es el empleo, a veces desmesurado, del ensayo y error.

A lo largo del camino hallaremos puzles, como este que manipula la gravedad.

Como ya he relatado, Ori and the Blind Forest nos permite hacer uso de una habilidad para establecer nosotros mismos los puntos de control, y eso significa que fallar y morir supone volver a ese preciso momento y lugar, perdiendo por el camino todo lo que consiguiéramos entre el momento que guardamos y el instante de nuestra muerte. En muchas ocasiones fallar será completamente nuestra culpa, pero llegará un punto en el que la cuestión se reducirá a probar, fallar, y repetir de nuevo, a veces con frustrantes resultados. En algunas secciones se puede discernir cómo los diseñadores han creado ciertas secciones para obligarnos a hacerlas del tirón sin darnos la posibilidad de establecer puntos de control. Es una decisión que puede polarizar mucho a los aficionados, y a los que les encante encontrar un reto, probablemente les parecerá bien que algunas secciones estén más cerca de un Super Meat Boy que de un Metroid, pero en cierto modo me confirma el mentado desequilibrio que a veces acusa Ori en su jugabilidad, y no deja de acentuar lo paradójico que es el núcleo jugable del juego con el envoltorio que le rodea.

La vibrante vida de los colores

Si has leído hasta aquí, significa que has visto ya alguna de las imágenes que representan el apartado visual del Ori and the Blind Forest, probablemente el elemento más destacable para bien de un juego que no está precisamente escaso en aspectos positivos, pero el caso de sus gráficos merece un punto y aparte, pues lo de Ori es simplemente escalofriante en el mejor de los sentidos. Lo primero que impacta al ojo humano es lo enormemente bonito y colorido que es, haciendo un uso mayoritario de colores fríos, pues buena parte de los escenarios que recorreremos representan zonas que están sucumbiendo del bosque de Nibel, perdiendo la vida, la vitalidad, y siendo invadidas por zarzas y alimañas que pueblan allá donde antes vivían pacíficos animales. Cuando el juego muestra paletas de colores más cálidos y vivos, se sienten como pequeños oasis visuales en el medio de esos desoladores entornos, hasta llegar a un punto en el que puede llegar a ser sofocante (creo que los que habéis jugado sabéis de qué parte hablo).

Más allá de su estilo pictórico, los diseños son también enormemente creativos e inspirados. Seres como Naru o Gumo podrían haber salido de la mente de cualquier creativo de Studio Ghibli y no habrían desentonado para nada integrados en alguna de sus películas (de hecho, Ori and the Blind Forest debe de ser uno de los videojuegos que a nivel artístico más se acercan a algo parecido a la factura de maestros de la animación como Hayao Miyazaki o Isao Takahata entre otros), mientras que Kumo se siente intimidante con su tamaño y diseño, y Ori es imposible no querer achucharle. De hecho el juego parece querer insistir en la sensación de vulnerabilidad que transmite su personaje no solo con su diseño, sino también con un posicionamiento de la cámara tirando a lejano, dejando a Ori en numerosas ocasiones como una pequeña silueta blanca y pura en medio de un entorno frío, oscuro y amenazante.

El juego demandará cada vez más habilidad para superar los obstáculos.

 

Además el juego cuenta con animaciones que destilan fluidez y naturalidad. En movimiento el mundo de Ori se siente más vivo, y en ocasiones podría dar el pego con una película sin problemas. No hay duda en que el juego simplemente supura belleza y una elaboración enorme en su aspecto visual, que hace que el trayecto durante todo el desarrollo se sienta rico en variedad, hermoso en sus detalles, impactante en sus efectos y en conjunción con un apartado sonoro también bien engrasado para complementar a la perfección la acción, da como resultado uno de los mejores títulos a nivel audiovisual de los últimos años, incluso poniéndolo cara a cada con Triples A, ya que allí donde no destaca por realismo o texturas híperrealistas, lo hace por puro estilo, buen diseño y un preciosismo visual que le hace ser más que un regalo para los ojos: le confiere una identidad propia al título.

Así es como Ori and the Blind Forest se hace un hueco en la memoria de muchos aficionados como yo: impregnando su estilo y sabiendo explotar sus fortalezas, desde un apartado visual espectacular, una banda sonora que eriza la piel, una historia que se guarda varios ases y algunos momentos memorables, y una jugabilidad que presenta interesantes mecánicas y sorprendente diseño de niveles que no serán precisamente plato de gusto para novatos, y pese a contar con varios hándicaps como su apartado de combate o la recurrencia al ensayo y error en algunas ocasiones de forma impuesta y sin demasiada sutilidad, con unos picos de dificultad que entorpecen el ritmo, también tiene interesantes habilidades que proponen mecánicas frescas, y se favorece la exploración y la búsqueda de secretos que pueden alargar la experiencia de unas 7-8 horas iniciales. No demasiado largo, pero lo suficientemente breve para que no llegue en ningún momento la sensación de repetitividad y se mantenga firme pese a lo comentado antes. Con una secuela ya anunciada y en desarrollo, me gustaría ver un Ori más equilibrado en su conjunto de plataformas y combates, o en su defecto abandonar este último para enfocarse más en la parte que claramente ha interesado más a Moon Studios. Eso, y una natural evolución de lo visto en the Blind Forest, y creo que pueden tener definitivamente uno de los indies más decisivos de los últimos años, si no lo es ya para algunos de vosotros. Para mi, le ha faltado poquito para estar ahí. Solo un poquito.


Este es nuestro análisis especial de Ori and the Blind Forest – Definitive Edition, para conmemorar su salida en Nintendo Switch en apenas unos días, el 27 de septiembre de este mismo año. Esperamos que te hayan gustado tanto el juego como el análisis, y que nos digas qué otros juegos te gustaría que analizásemos para el Magazine.
Que, hablando de él, ¿por qué no te pasas por los otros posts? Estamos a nada de llegar a las 200 publicaciones y no sería posible sin tu contenido ni tu ayuda al leerlo y compartirlo con amigos y conocidos.
Lo Mejor

- Apartado audiovisual repleto de belleza y calidad.
- Sus posibilidades de exploración y diseño de niveles.
- Su lado plataformero, cómo te hace explotar las habilidades de Ori.

Lo Peor

- Su combate se siente desaprovechado, como en segundo plano.
- Algunos picos de dificultad que parecen apostar por el ensayo y error.

Calificaciones
Nota del autor
Nota de los lectores
Califica aquí
Gráficos
9.0
Jugabilidad
8.0
Historia
8.0
Banda sonora
9.0
8.5
Total del autor
Total de los lectores
Has calificado esto
¿Qué te ha parecido?
LOL
100%
¡¿Qué?!
0%
&/$&%?*
0%
Me gusta
0%
Nope
0%
De Pacoteros para Pacoteros.