¿Existe demasiada oferta de videojuegos?

por Bayonetta el 12 julio, 2019
Videojuegos

La industria de los videojuegos nunca se ha visto en otra. Estamos en un momento histórico terriblemente mágico, donde cualquiera puede hacer videojuegos desde su casa, y también siguen existiendo medianas y grandes empresas, con recursos «casi ilimitados» que consiguen mostrarnos maravillas a nivel tecnológico. Vemos títulos que no habríamos podido soñar hace 20 años, ni siquiera 10. La evolución a nivel técnico que vemos prácticamente a diario nos maravilla y nos hace creernos, por veces, en una historia de ciencia ficción.

Hace unos años vivimos la explosión de los indies. Principalmente gracias a la existencia de plataformas como Steam, GOG, Itchi.io o la reciente Epic Games Store, fue que conocimos los indies, esos pequeños (y no tan pequeños) títulos surgidos casi del cuarto de cualquiera que pudiese programar y que nos hicieron comprender que hay «más opciones», fuera de las empresas típicas. Que, por cierto, eso hizo que esas «empresas típicas» se pusiesen las pilas en ofrecer juegos mejores y diferentes a los jugadores, porque veían que los indies les comían terreno. [Me gustaría extenderme más en este tema, puesto que hay mucho de lo que hablar, pero prefiero dejarlo así por hoy y dedicarle un artículo entero en breve]

Por supuesto, el hecho de que estas plataformas como fueron Steam o GOG tuviesen tantísimo éxito crearon un deseo oscuro en muchas de las «empresas típicas» que mencionaba anteriormente y muchas de ellas sacaron las suyas para sus títulos, en exclusiva: Origin, de EA, Uplay, de Ubisoft, Microsoft Store… Esta «fiebre» se fue extendiendo por distintas plataformas de juego e incluso las consolas tuvieron sus tiendas dedicadas online. Poco a poco, la Tienda Xbox o la PlayStation Store empezaron, también, a incluir títulos indies y sus catálogos aumentaron exponencialmente.

Esto nos lleva al elemento relacionado con videojuegos que esperamos en breves meses y que podría alterar el panorama actual de esta industria. Este elemento es el formato de streaming que varias compañías han prometido ya, siendo Google Stadia el más comentado, criticado y alabado a partes iguales. Este «streaming» de videojuegos supondría que cualquier persona, independientemente de qué máquina pudiese montar, accedería a un sinfín de títulos, con la misma potencia de juego para todos. Es decir, mayor catálogo para todos, puesto que todos los usuarios de dicho servicio jugarían en las mismas condiciones técnicas.

En resumen: tenemos un catálogo de juegos que se amplía día a día, con decenas de plataformas/consolas en las que jugar a dichos títulos, y donde prácticamente cualquiera puede publicar su creación para que el mundo la disfrute y llegue a cualquier rincón del planeta. Entonces, solo puedo formular la pregunta que inicia este artículo: ¿Existe demasiada oferta de videojuegos?

Para comprender, a nivel de proporciones, si una oferta es demasiado elevada, hay que formular otra pregunta a continuación: ¿Existe demanda suficiente para la oferta creada? A simple vista podríamos decir que sí, sobre todo si pensamos que el mercado chino se abrirá al occidental y al japonés por completo en algún punto del futuro cercano. Sin embargo, el volumen de salida de títulos, desde los AAA hasta los más «de estar por casa», no parece seguir esta tendencia. Solo tenemos que fijarnos en la página de novedades de Steam (y sus cambios a diario) o el alto número de horas que suele requerir un juego para disfrutarlo en su totalidad para apreciar el abismo que separa un elemento del otro en esta correlación.

Aún así, si nos basamos en cifras, podemos ver que, solo en 2018, la industria de los videojuegos obtuvo 134 mil millones de dólares en ganancias, con un incremento de, nada más y nada menos, que el 10% con respecto a 2017. Sabemos, además, que ésta es una tendencia creciente, acentuada desde hace algo más de 10 años, y que incluso a lo largo de la última crisis económica mundial, que algunos países todavía arrastran, fue de las pocas industrias que creció, y aún más, a un ritmo envidiable para lo que se podía esperar.

Por otro lado, cada vez podemos ver en más universidades (y otros centros de formación académica) cursos, grados, posgrados y másters dedicados en específico a la creación de videojuegos, tanto a nivel de programación, como de diseño o de arte. Es decir, la industria de los videojuegos, aunque se haya «democratizado», también se «profesionaliza». Por supuesto, cualquiera puede crear su propio juego, pero las grandes empresas ya comienzan a exigir unos estudios mínimos para, siquiera, tener CVs en consideración. Esto supone que los propios gobiernos de los países que incluyen estos centros educativos apoyan a nivel económico y de recursos, de manera directa o indirecta, la creación de estos videojuegos y de sus consecuentes estudios.

Tampoco podemos obviar el hecho de que grandes nombres de la prensa a nivel mundial escriben artículos semanales, o incluso diarios, tanto en sus formatos impresos como digitales, sobre videojuegos y su industria. Como ejemplo tenemos CNBC, The Washington Post, New York Post, Marie Claire, Vogue, etc.. Lógicamente, esto, sumado al punto anterior, aumenta el porcentaje de demanda por el simple hecho de ser medios de comunicación o de educación de masas y que llegan a muchísima más gente.

Es decir, teniendo todo esto en cuenta, pros y contras, «democratización», «profesionalización» y alcance de público, ¿llega este aumento de la demanda a compensar la oferta que se genera prácticamente a diario?

El propósito de este artículo es ver qué pensáis vosotros y generar un debate interesante. ¿Creéis que existe demasiada oferta de videojuegos? ¿Quizás que el mercado está en un sweet spot? ¿Qué pensáis que podría ocurrir en la próxima década, principalmente después de lanzar esas plataformas de streaming? ¿Veremos una nueva evolución en el mercado del ocio y del entretenimiento?

Si queréis, por otro lado, una mirada más profunda y detallada de la situación actual de la industria de los videojuegos, con cifras y esas cosa divertidas, dejadme vuestro comentario por el foro y me pondré a ello. Igualmente, os invito a echar un vistazo a los más de 150 artículos que ya tenemos en el Magazine, muchos de ellos con un tono muy similar a éste.

Espero con ganas vuestras respuestas y opiniones a este tema. Y, por supuesto, que me digáis qué os parece este tipo de artículo, más reflexivo y «editorial».

¡Nos vemos en el foro!

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