Reseña: La princesa Mononoke

por Phyrotess el 28 febrero, 2019
Cine y TV

Una de las obras más aclamadas del mundo de la animación, y ensalzada por gran parte del público, afín al género o no, La princesa Mononoke fue una de las mayores obras cinematográficas de finales del siglo XX. Impulsada por la buena corriente que traía Studio Ghibli gracias a obras estrenadas anteriormente, tales como La tumba de las luciérnagas, Mi vecino Totoro o Niki la aprendiz de bruja, La princesa Mononoke hizo que Ghibli diese finalmente el paso necesario para convertirse en referente absoluto de la industria de la animación.

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TRASPASANDO FRONTERAS

Studio Ghibli, fundado en 1985 por Hayao Miyazaki e Isao Takahata, dio a luz en 1997 a la que gran parte considera como la mayor obra del estudio, por encima incluso de la galardonada El viaje de Chihiro. Con un tipo de animación hecha por ordenador que suponía un cambio radical a lo que se venía haciendo en los últimos años en donde se dibujaba todo a mano, sumado a un guion muy característico en todas las obras de Ghibli, La princesa Mononoke supuso un punto de inflexión tanto para Ghibli como para la animación en general.

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Sin embargo, como casi siempre, los primeros intentos de llevarla a cabo fueron complicados. Miyazaki, director y guionista de la película, tenía pensado haber estrenado La princesa Mononoke muchísimo antes de la fecha en la que originalmente se hizo. Con bocetos dibujados sobre los protagonistas San y Ashitaka, y con un guion gráfico estructurado desde finales de los 70, antes incluso de que Studio Ghibli abriese sus puertas, la falta de medios en aquel momento complicó que el proyecto saliera adelante. No fue hasta que finalmente se pudo hacer uso de la animación por ordenador, 10 años después de la fundación del estudio, que el proyecto se convirtió en una realidad. En 1995 comenzó oficialmente el desarrollo de la película, y a pesar de que gran parte estaba dibujada a mano, el recurrir en ciertos momentos a la animación digital agilizó la producción. Con más de 110.000 escenas dibujadas, algunas de ellas acabando descartadas del metraje original, y con el mayor presupuesto que se había visto hasta entonces en una película de animación, se necesitaron apenas 2 años para terminarla. Esta técnica sentaría las bases de las próximas películas del estudio, siendo utilizada en todas las producciones posteriores.

En 1997 se estrenó en Japón, y la recepción por parte del público no pudo ser mejor, convirtiéndose en la película de mayor recaudación del país consiguiendo más de 150 millones de dólares en taquilla, hasta que en 2001 El viaje de Chihiro, también dirigida por Miyazaki, le arrebatase el primer puesto. 2 años después de su estreno en Japón, en 1999, la película se estrenaría en occidente de la mano de Miramax, subsidiaria de Disney.

EL HOMBRE CONTRA LA NATURALEZA

Ambientada en el Japón feudal, la historia de La princesa Mononoke comienza cuando Ashitaka, príncipe del prácticamente extinto clan Emishi, defiende su aldea del ataque de un gran demonio. Con ayuda de su arco y de Yakkul, su fiel compañero, consiguen abatirlo, pero Ashitaka es herido en combate, dejándole una oscura marca en su brazo derecho.

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Tras inspeccionar el cadáver del demonio, Ashitaka se da cuenta de que en realidad era el cadáver de Nago, un dios jabalí de los bosques, pero que de alguna forma había sido corrompido hasta perder la cordura y convertirse en un monstruo fuera de control que arrasaba y pudría todo allá por donde pasaba. Ashitaka decide partir hacia los pueblos del este para buscar la causa de que un dios haya acabado en ese estado, y para encontrar una cura a la maldición que pesa sobre su brazo, que parece ir extendiéndose por su cuerpo poco a poco.

La princesa Mononoke narra el conflicto entre la naturaleza, representada por los dioses del bosque y por todos los animales que moran en él; y los hombres, quienes en plena época de la modernización arrasaban árboles y bosques enteros sin excepción para seguir expandiéndose y mejorando su maquinaria de guerra. La historia se centra en Ashitaka, un joven príncipe que se ve envuelto en medio de esta cruenta batalla, y que tratará de mediar entre ambos bandos.

Junto a Ashitaka destacan dos personajes en la película. Por un lado está San, la princesa de los lobos que luchará junto a los espíritus que protegen el bosque contra los humanos. En el otro bando se encuentra Eboshi, líder del pueblo del acero, que explota los bosques sin control alguno con el fin de obtener los recursos que necesita para seguir mejorando su arsenal.

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La película es una metáfora constante en donde se muestra el poder devastador del hombre, que en su afán por controlar todo es capaz de acabar hasta con los mismísimos espíritus del bosque. Sin embargo, La princesa Mononoke te muestra los puntos de vista de ambos bandos. Si bien es cierto que Eboshi puede parecer a priori una antagonista, se trata de una líder leal y fiel a su pueblo, que ha ayudado a leprosos y prostitutas a salir adelante de manera honrada, y que busca lo mejor para su sociedad. San, por otro lado, odia a los humanos prácticamente por naturaleza, siendo tremendamente terca pero valiente y sin miedo a la muerte.

LA PRINCESA DE LOS LOBOS

Además de Ashitaka, la otra gran protagonista de la película es San, la princesa de los lobos, o en japonés, Mononoke Hime.

San, abandonada en el bosque por su familia nada más nacer, fue acogida por Moro, la diosa de los lobos, quien la crió como si de una lobezna suya se tratara. De esta forma, San creció hasta convertirse en mujer, y en el camino se fue desarrollando un odio y una aversión hacia los humanos que se plasma desde la primera escena en la que aparece en la película. Su odio por Eboshi se acrecienta a medida que se desarrolla la historia, pero a pesar de su rencor por los humanos, es capaz de establecer un vínculo con Ashitaka, a quien no ve como un enemigo.

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San es una mujer valiente que trata de proteger al bosque y a todos los animales que habitan en él. El hecho de haberse criado entre lobos, hace que se considere una más de ellos, negando su propia naturaleza humana. A pesar de ello, San es claramente el personaje que más evoluciona desde el principio hasta el final de la película, en contraste con Ashitaka, que se mantendrá fiel a unos ideales muy definidos desde el primer momento.

UN ESTILO ÚNICO

Es bien sabido que uno de los sellos distintivos de todas las películas de Studio Ghibli es su animación tan particular, que ha ido adaptándose y actualizándose a lo largo de los años. La princesa Mononoke dejó boquiabierto al público en su estreno allá por 1997, y casi 22 años después, lo sigue haciendo. A día de hoy sigue siendo una película de visionado fácil, al que parecen que los años no le pasan factura.

Otra de las características de las películas de Ghibli es el hecho de estar dirigidas a niños y adultos por igual. No es el caso de La princesa Mononoke, que cuenta con unos diseños de criaturas un tanto estremecedores y con varias escenas con sangre y desmembramientos, mostrando una violencia y una crueldad que choca con el estilo de Ghibli antes y después de esta obra. Es un caso excepcional en el estudio, ya que en todos los proyectos que se produjeron en los años venideros no se volvió a ver nada semejante. Se podría decir que La princesa Mononoke fue la última obra de Studio Ghibli dirigida para un público adulto.

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En su día, Miyazaki fue cuestionado por este hecho, a lo que él respondió de la siguiente forma:

“Hay que abordar los temas que tratamos de la forma más honesta posible. (…) Hay que narrar el mundo tal y como lo sentimos, tal y como lo vivimos. Para mí todo eso no es tan grave, ya que no me quedan muchos años por delante… Pero muchos jóvenes son descendientes de una generación cuyos padres los han llevado literalmente en brazos. Están completamente debilitados. Cincuenta años después de la guerra, hemos vuelto ingenuamente al punto de partida. Pensamos que eludiendo las cosas desagradables podemos hacernos mejores”.

A una animación y a un guion sobresaliente, hay que sumarle una banda sonora brillante. Joe Hisaishi (Nausicaä del Valle del Viento, Mi vecino Totoro, Porco Rosso…) volvió a darle vida a un filme de Ghibli que hace que el espectador entre de lleno en su mundo. Tal fue la importancia que Miyazaki le quiso dar a la banda sonora de la película, que él mismo escribió la letra de dos de sus temas principales.

CONCLUSIÓN

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La princesa Mononoke es, junto a El viaje de Chihiro, el estandarte de Studio Ghibli y de la carrera de Hayao Miyazaki como director. Una obra capaz de traspasar fronteras, emitiendo un mensaje al espectador que sigue calando hoy día, y con un estilo que no se vería nunca más en el propio estudio. Si bien es cierto que la historia es tremendamente cautivadora, puede llegar a parecer lenta en algunos momentos, y sus más de dos horas de metraje pueden llegar a hacerse pesadas para más de uno. Sin embargo, una vez que estás dentro de su mundo, la historia te lleva de la mano de principio a fin. Personalmente, no fue hasta un segundo visionado varios años después de mi primera vez (hará ya fácilmente 12 años de aquello) que La princesa Mononoke no me enamoró, posiblemente porque aún no era consciente de todo lo que transmitía su historia.

La princesa Mononoke es un clásico atemporal magnífico para cualquier espectador, habitual del género de la animación o no, que no deja indiferente a nadie, y con un mensaje claro: hay que proteger la naturaleza.

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