Análisis: Sonic Forces

por PurpleBlaze el 6 julio, 2018
Videojuegos

Introducción

Si algo he aprendido de tantos años siendo fan de Sonic, es que el abismo del fracaso siempre puede ser un poco más profundo. Hace unos días se revelaba que Jim Carrey va a interpretar al doctor Robotnik en la futura película de Sonic… Una idea que todavía me produce escalofríos, pues ahora no dejo de imaginar a uno de mis villanos favoritos de todos tiempos como si fuese un alter ego de Ace Ventura. ¿Quién sabe? Puede que funcione, o que salga una película decente, incluso. Pero… ¿en serio? ¿Jim Carrey? ¿Un doctor Eggman de imagen real? ¿Sonic como delincuente juvenil? ¿Qué está pasando?

Ser seguidora del erizo no es bueno para la salud, os lo puedo asegurar. Es como subirse a una montaña rusa que no sabe si quiere subir o bajar. La franquicia está repleta de decisiones extrañas que nadie termina de entender; un empuje que no hay ido perdiendo tracción con los años, pese a resultados cuestionables. Es una amalgama de ideas inconexas que ha convertido a la marca en un meme viviente, reconocido por la propia Sega y su adorable pero alocado Community Manager (Aaron Webber). La evolución de esta saga es tan extraña y fascinante, que una podría pasarse días enteros sólo analizándola punto por punto.

Pero hoy no quiero hablar de eso, si no de Sonic Forces; el último juego que ha salido en la «subsaga» (si ya la podemos considerar así) del Sonic Moderno. Podríais pensar que esto va a ser otro análisis destructivo sobre el juego, y sobre cómo Forces sólo consigue ahondar todavía más en ese vórtice del caos del que hablaba antes… Sin embargo, estaríais equivocados. Sonic Forces no sólo es un buen juego; también es uno de los esfuerzos más competentes que el Sonic Team ha producido en años. Pero, vayamos por partes…

La historia

El mundo entero ha sido conquistado bajo el puño de hierro del doctor Eggman y su último lacayo: Infinite. Sonic ha desaparecido, presuntamente muerto, mientras las fuerzas de la Resistencia luchan por mantener la poca esperanza que les queda. Y en medio del conflicto, apareces tú; uno de los nuevos reclutas bajo el liderazgo del comandante Knuckles.

Sonic Forces apuesta por devolver el foco a la historia y a la narrativa un poco más seria; siguiendo la estela que en su momento marcaron Sonic Adventure 1 y 2, Shadow the Hedgehog y Sonic the Hedgehog (2006). Es un claro contraste con todos los juegos del erizo desde el lanzamiento de Sonic Colors en 2010, y que recuerda más a la ambientación de algunas de las series y cómics de la franquicia.

Es una trama simple y un poco estúpida, no nos vamos a engañar. No se toma demasiado en serio a sí misma, y se nota que es consciente de la imagen que los jugadores tienen del universo Sonic (Knuckles como líder de la resistencia… ¿qué?). Sin embargo, el absurdo la hace muy divertida y amena de ver; un efecto conseguido en parte porque estamos ante uno de los guiones mejor logrados de la saga. Sé que eso tampoco es decir mucho, pero cuando lo comparas con lo que nos han ofrecido los juegos previos, no creo que este sea un esfuerzo exento de mérito (¿cómo olvidar las relaciones interespecie humano-erizo?). Los escritores Ken Pontac y Warren Graf regresan una vez más a Sonic, aunque en esta ocasión, se encargan sólo de la localización al inglés del texto original. No es una adaptación pura, y cierto es que peca de ser demasiado juvenil, pero contribuye a a ese tono de serie de dibujos de la mañana que destila el juego.

El editor de personajes también es digno de mención, y no sólo porque SEGA lo promocionase a cada ocasión que tuviera; desde allí probablemente ya intuían que es una de las mejores cosas que ofrece el juego. Por primera vez en la amplia trayectoria de Sonic, los jugadores pueden crear sus propios personajes y formar una parte importante del argumento; una idea tan genial como inquietante. Desde el sexo y el animal que nos gustaría ser (como perro, conejo, gato… cada uno con una habilidad única) hasta la ropa que le ponemos después, nos encontramos con plenitud de opciones a la hora de crear nuestros fursonas. El Avatar cuenta, además, con una presencia notable a lo largo de todo el juego, en vez de ser un mero espectador de los acontecimientos. Se podría argumentar que él es el verdadero protagonista, y no Sonic, lo cual queda reflejado en el hecho de que sólo el Avatar experimente algún tipo de desarrollo en la historia.

El juego

Pero no importa cuán fundamental sea el argumento para Sonic Forces; no sirve de nada sin una buena jugabilidad que lo acompañe. Por fortuna, el juego sabe rendir en este aspecto, salvo por un par de tropiezos aquí y allá. Está dividido en tres estilos, así que explicaré cada uno de ellos por separado:

  • Para Sonic Moderno, el juego toma como base que lo ya conocimos de la fórmula boost en Sonic Unleashed, Colors y Generations. Se podría argumentar que quizá es ir demasiado a lo seguro, ya que realmente, no hay mucha diferencia con la jugabilidad de esos tres títulos; por otro lado, dada la infamia del Sonic Team a la hora de experimentar con conceptos jugables (unas veces bien, otras veces… muy mal), es de agradecer que en esta ocasión podamos jugar una experiencia Sonic pura, sin mecánicas enrevesadas o peculiares. Son niveles rápidos y ágiles, con música cañera que podría haber salido de cualquier anime shōnen del momento.

  • El Avatar es muy similar a Sonic Moderno, aunque con una pequeña vuelca de tuerca con los Wisps de Colors. Gracias a las herramientas Wispon, podemos utilizar los distintos aliens para atacar a los enemigos, así como explorar diferentes rutas según la que nos hayamos equipado. Son los mejores niveles del juego con diferencia, y los más rejugables, también. La BSO apuesta en este caso por canciones al estilo de Sonic R, que cuentan con el añadido de narrar en su letra los pensamientos de nuestro personaje para cada nivel (un detalle curioso que a los hispanohablantes nos puede pasar desapercibido).

  • Por último, Sonic Clásico es el que presenta un mayor número de dificultades; y no está muy claro por qué, teniendo en cuenta que también parte de Generations. Aunque se pueden apreciar las intenciones del equipo, el resultado final es más similar a Sonic 4 que a la celebración del 20 aniversario, y palidece sobre todo al comparar con el también reciente Sonic Mania. Sonic Clásico parece un añadido de última hora, pensado para enlazar con el juego de Christian Whitehead y cía, y en general, son la peor parte del juego. ¡Lo cuál es una lástima, porque sus niveles están mejor diseñados que los del Sonic Moderno! La BSO con sintetizadores también es más complicada de recomendar, quedando en aquella tan manida categoría de «lo amas o lo odias».

Por supuesto, no podíamos llegar hasta aquí sin hacer referencia al elefante en la habitación: la duración de los niveles. Puedes leerlo en otros análisis, pues verlo en vídeos de YouTube, o podría mostrarte el tiempo que tengo registrado en cada uno de los escenarios: la media de duración está en dos minutos, incluso para los niveles más avanzados. Sonic Forces es un juego muy compacto; mucho más de lo que estamos acostumbrados, a decir verdad. El diseño de los niveles apuesta por una mayor linealidad y sencillez, lo cual facilita el flujo adecuado de la historia, pero perjudica a todos aquellos que esperen algo tan profundo como Unleashed o Generations. El lado bueno es que el juego global se vuelve muy rejugable, casi como ver una película, y para después de la historia principal, hay suficientes coleccionables para mantenerse jugando durante algunas horas más. El lado malo es que deja bien claro que las ambiciones del Sonic Team se han olvidado ya de hacer juegos grandiosos para rivalizar con la industria AAA; un gesto muy doloroso y decepcionante para aquellos fans desde los tiempos de la Sega Mega Drive.

La conclusión

Sonic Forces es un buen juego… si sabes a lo que vas; tan bueno como las miras de sus creadores le permiten que sea. Si lo miramos desde ese punto de vista, podríamos estar ante uno de los mejores juegos de Sonic en 3D, porque se olvida de pretensiones e ideas sin sentido, para ofrecer una experiencia mucho más centrada. En otras palabras: se propone unos objetivos, y sabe cumplir con ellos creces. ¿Podemos juzgar a un producto por no hacer justo lo que se supone que debería hacer? ¿Incluso aunque no nos guste?

Eso es un debate para otro día. La cuestión es, Sonic Forces es un juego funcional y creado con más mimo y cariño que la mayoría de juegos AAA del mercado. Son comprensibles las críticas del público para pedir un juego tan grande como los dos Adventure, o incluso Unleashed (que afectos prácticos, es lo más cercano que tenemos al hipotético Adventure 3). Pero también conviene recordar: esta es una saga pensada para niños. Aquellos que disfrutan dibujando a sus personajes originales y escribiendo fanfiction; aquellos que reirán con el humor de Sonic Forces, y que llorarán de emoción con el final; aquellos que se contentarán con poder jugar a una aventura de Sonic donde poder los protagonistas. ¿Quienes somos nosotros para quitarles eso? Quizá el Sonic Team sea mucho más inteligente de lo que nos pensamos. Quizá Sonic Forces sea un juego digno de la saga, después de todo… solo que no podemos verlo.

      

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